Mejor sin micromagdalenas en el break
Ni quiero acordarme del título de las jornadas. Se trataba de una pasarela formada por representantes de productores entrajetados y con cargos extraños, coordinadores de exóticas áreas geográficas, abuso cruel del lenguaje de marketing que quiere pasar por técnico, corporativismo rancio y machista y micromagdalenas para el break que se acabaron enseguida.
A estas alturas, y con la que está cayendo, ¿todavía funcionan estas cosas? Lo peor es que te tiran abajo el optimismo de aquello de cambiar ladrillo por ratón. Si lo dejas en manos de esta gente, la transformación y los cambios en el modelo productivo se quedarán muy cojos de metodología:
La otra cara de la moneda, la buena... en el transcurso de las jornadas "Entornos digitales de Enseñanza y Aprendizaje". Allí, Jordi Adell estuvo sensacional, al igual que el relato de Marta Requeiro -sobre cómo trabajan en el centro de Educación Espacial de Latores- o la clase ofrecida por Ana Belén Fernández del colegio Ventianielles.
Ana Belén se llevó a 5 alumnos y delante de una pizarra digital (que fallaba al inicio, como la ley de Murphy) ofreció una clase bilingüe y participativa con 5 chicos y chicas de -si no entendí mal- 5 años. Mostró todas las posibilidades, aplicadas a un método que funciona con unos niños que cambian de inglés a español sin problemas. Marta mostró eso mismo pero a través de un vídeo y con chicos y chicas con necesidades especiales, si las TIC tienen sentido con metodología en el aula típico aquí ya parecen imprescindibles.
Jordi Adell habló mucho de metodología, de la experiencia de San Walabonso -el colegio de Niebla- con la wikipedia, del Webquest, de Palo alto y su Pedrestrian Mall, de Paulo Freire, del Meteotek...














